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Johanna, Rosi, Kelly, Susan y Gypsy

lunes, 29 de noviembre de 2010

HISTORIA, BOVEDAS, ARTE Y ESCULTURAS EN EL CEMENTERIO GENERA DE GUAYAQUIL


El cementerio general llamado también Ciudad Blanca, es considerado uno de los más hermosos de los continentes debido a sus más de 200 esculturas de Mármol de Carrara este nombre proviene de la provincia de Massa-Carrara en la región de Toscana en Italia, este mármol es el más fino que se podría encontrar.
Está ubicado en el cerro del Carmen, a lo largo de la calle Julián Coronel y alberga numerosos mausoleos de personajes históricos del Ecuador, los cuales fueron elaborados por artistas extranjeros como por ejemplo: Enrico Paccianni, Dilta Luiggi Milanni, Pietro Capurro, entre otros.
El Cementerio General es una exposición de bellas artes al aire libre, estas obras escultóricas tienen un gran valor artístico por la belleza, admiradas por extranjeros. Aquí encontramos el mausoleo de Josefa de Avilés elaborado por Pietro Capurro,  el mausoleo de Celeste Graciela Castillo elaborado por Enrico Paccianni, la tumba del niño Leonardo Bello elaborado por Dilta Luiggi Milanni, La estatua Pedestre de Vicente Rocafuerte en el hemiciclo del cementerio, el mausoleo de Dolores Sucre.

Amas de esto el cementerio general tiene dentro de el una gran variedad de culturas, y creencias ya que en la parte alta de este se encuentra el cementerio de los judíos, ver las muestras de cariño de familias judías a sus muertos es algo muy curioso ya que en vez de encontrar ramilletes de rosas o flores, solo encontraremos grandes rocas que simbolizan la fuerza y la unión de su religión.
Cuenta la historia que inicialmente este cementerio fue para personas pertenecientes a la clase alta de Guayaquil, mientras que las personas de bajos recursos eran enterradas en fosas comunes fuera del cementerio. Pronto la fiebre amarilla azotó a Guayaquil, y murieron muchos ciudadanos, tantos que no existia mas espacio para enterrar a mas muertos algunas familias decidieron hacerlo en el cementerio pero hubo cierta oposición de los ciudadanos de familias pudientes ya que la mayoría de personas fallecidas no eran de clase alta, después de tanta pugna se decidió darles un espacio a las personas fallecidas por esta gran epidemia en el cementerio general, pero no en el mismo lugar que los de clase alta y es por eso que podemos observar que entre el anfiteatro y los primeras edificaciones para las bóvedas del cementerio general se encuentran unas rejas negras y una gran loma con cruces, fue ahí donde aislados de los demás que eran de buena clase y de sangre pura, se enterraron a las personas de clase baja.
 Este cementerio alverga una gran variedad y belleza de esculturas que vale la pena visitar y admirar aunque a la mayoría de esculturas no se les da el cuidado que deberían ya que el mármol necesita de cierto cuidado que en el cementerio general no se le da, lamentablemente muchas bóvedas también han sido olvidadas y las lluvias y los cambios climáticos han ido deteriorando el mármol.





redactado por SUSAN ESPINOZA

viernes, 26 de noviembre de 2010

CASA DE LA CULTURA - NÚCLEO DEL GUAYAS

Cultura es la identidad misma de los pueblos, sus raíces, las voces que nacen desde el corazón de la tierra. Es lo que se recibe como legado y es el legado que dejamos.
La casa de la Cultura Ecuatoriana nació el 9 de agosto 1944 en Quito, como una manera de reivindicar la dignidad de los ecuatorianos, por lo menos en el ámbito cultural; inspirada en el pensamiento del maestro, escritor y ensayista ecuatoriano, Manuel Benjamín Carrión. El Ecuador podría proyectarse al mundo como una gran potencia cultural.
Un año más tarde el 4 de julio de 1945 en el rectorado de la Universidad de Guayaquil se reunieron miembros de la Casa de la Cultura Ecuatoriana para definir la creación del Núcleo del Guayas, como respuesta a la necesidad de contar con un espacio similar para impulsar las expresiones del pensamiento y de las artes de la gran urbe porteña. En esta sesión se eligió como presidente al reconocido arqueólogo, historiador y hombre de ciencia Carlos Zevallos Menéndez, quien dirigió La Casa de la Cultura Núcleo del Guayas fortalecida desde su inicio, con la presencia de los más altos valores de las letras y la creación artística, en ella florecieron las más importantes expresiones del pensamiento; con el pasar del tiempo pasó a convertirse en la institución rectora de las diferentes corrientes culturales de la provincia.
Para el funcionamiento del núcleo del Guayas se alquiló un local en la calle Pichincha e Illingworth, en los altos de la Librería Janer. Pero en una noche de abril de 1951 se produjo un voraz incendio que destruyó completamente este local; en este incendio se perdió la totalidad de los libros de la naciente biblioteca, por lo cual, Carlos Zevallos hizo una convocatoria pública, para solicitar a los guayaquileños, la donación de libros para reiniciarla.
Mediante la gestión de Carlos Zevallos y Enrique Gil Gilbert se dictaron una serie de leyes de parte del Congreso nacional para hacer posible la construcción del nuevo edificio y se obtuvo por parte del Alcalde de Guayaquil, Rafael Guerrero, la donación del terreno en 9 de Octubre Y Pedro Moncayo (Ubicación actual). Esta obra fue encomendada al arquitecto Guillermo Cubillo Renella. La primera piedra fue colocada el 9 de octubre de 1947, pero su construcción comenzó en 1949. El proyecto concebido por Cubillo, nunca pudo realizarse en su totalidad por falta de recursos que permanecen hasta la fecha.
A pesar de los problemas económicos, se logró hacer realidad varios proyectos como: La escuela de Ballet, la institucionalización del Salón de Octubre de pintura, el Museo de Arqueología e Historia, la publicación de Cuadernos del Guayas, entre otros.
Su arquitectura, es un volumen prismático rectangular de seis pisos altos ocupando el frente de toda una manzana. La fachada está conformada por una trama regular de balcones, con una fila de ventanas colocadas en forma alineada y separada con la misma distancia. El interior se organiza mediante una escalera helicoidal que conduce a galerías con balcones semicirculares.
La  Casa de la Cultura Núcleo del Guayas en sus inicios contaba con:
La Biblioteca
El Cine Foro
La Escuela de Teatro
Escuela de Danza
La Pinacoteca “Cuna de Grandes Maestros de la Plástica Ecuatoriana”
Museo de Arte Prehistórico

La casa de la Cultura 65 años después………
En la casa de la Cultura Núcleo del Guayas, se están dando algunos cambios entre ellos está:
  • Creación del Departamento de Gestión Cultural e Imagen Institucional
  • Benji: La mascota de la casa
  • Festival Artístico Infantil
  • La Casa en Facebook
  • La creación de la Página Web
  • Escuela de Teatro Hoy - El Teatro lleva el nombre del uno de los más grande dramaturgos José Martínez Queirolo
  • El Museo lleva el nombre de Carlos Zevallos Menéndez


Esta noble Casa de la Cultura, 65 años después puede mirar hacia atrás y recordar el largo camino recorrido, los logros y desaciertos; los sueños realizados y otros que se quedaron, pero al final la casa de la Cultura Núcleo del Guayas ha sido el árbol frondoso de todas las expresiones que provienen del pensamiento humano

Kelly Morales Asencio

Bibliografía:
AAVV.(2010), "65 Años CCNG", Artes gráficas Senefelder, Guayaquil- Ecuador

domingo, 21 de noviembre de 2010

JOSE JOAQUIN DE OLMEDO

José Joaquín Olmedo.


JOSE JOAQUIN DE OLMEDO

Hombre apasionado, ya que amó a Guayaquil, su la Libertad, la poesía y la familia. Fuerte en carácter y siempre siéndole fiel a sus ideales le llevo a tener desacuerdos con grandes personajes en la historia de nuestro país como Simón Bolívar, el general José de San Martín, Vicente Rocafuerte y el general Juan José Flores.

De padre español  Miguel Agustín Olmedo, y madre guayaquileña Francisca Maruri y Salvaría, nace en Guayaquil el 20 de marzo de 1780.

Estudia la carrera de Derecho en la Universidad de San Marcos en Lima.
Regresó a Ecuador. Fue nombrado diputado a las Cortes españolas de Cádiz. Huyó de España tras el restablecimiento del régimen absolutista, volvió a Guayaquil, allí fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno.

En 1811, Guayaquil lo envía  las Cortes de Cádiz, España. Como secretario, el fin de su viaje era eliminar las mitas que tanto sometían a los indios, pero nada de lo que dijo ni lo que hizo tuvo buen resultado así que no pudo hacer mucho por Guayaquil.
José Joaquín de Olmedo aspiraba a una monarquía constitucional, que sea democrática, que rigiera con derechos iguales para la metrópoli y los dominios de ultramar. A los 37 de edad, contrajo matrimonio con Rosa Juliana Icaza y Silva, de 26.

Se opuso a la anexión de Ecuador a la Gran Colombia preconizada por Simón Bolívar.
Modificando su posición, defendió la independencia, y los líderes del nueve de Octubre de 1820 colocaron a Olmedo al frente de la insurrección, defendiendo el lema "Dios, Patria, Libertad y Victoria".
Redactó una Constitución para Guayaquil, reorganizó el ejército y colaboró con Sucre para el logro del triunfo de Pichincha.
Escribió "La victoria de Junín o Canto a Bolívar", poema épico, en 1824.
Entre sus poemas, se pueden citar "Al General Flores, vencedor en Miñarica", "Silva a la muerte de María Antonia de Borbón, Princesa de Asturias".
Su gratitud se expresó en 1825 con "La victoria de Junín. Canto a Bolívar", un poema épico tan grande como el Chimborazo. Nombrado embajador de Bolívar, viajó a Londres para consolidar la independencia y financiar a la Gran Colombia, pero sólo cosechó sinsabores y pobreza. En 1828, desde la prefectura de Guayaquil apoyó con restricciones críticas la dictadura de Bolívar frente al liberalismo exagerado de los colombianos, y, en 1830, derrotada la tesis de Bolívar, se unió a Flores para proclamar la independencia de los "equinocciales".

Ayudó a redactar una sobria Constitución y aceptó la vicepresidencia de la República y la prefectura de Guayaquil. Renunció a la vicepresidencia para atender a su esposa enferma, pero no dudó en disentir con Rocafuerte por defender los intereses guayaquileños, ni en combatir a Flores cuando éste quiso esclavizar el país aún estando su esposa convaleciente.

Lidera la Revolución de Marzo de 1845 contra el militarismo extranjero, perdió la presidencia en la Convención de Cuenca por oposición quiteña, y cumplidos sus deberes de diplomático en el Perú.
Finalmente muere la mañana del 19 de febrero de 1847.

Y es así como un personaje importante e irremplazable deja su huella en la historia Ecuatoriana, como dije al principio amante de nuestra ciudad, que lucho y supo defender sus ideas.

Los ecuatorianos debemos de  profundizar la vida de los próceres ya que ellos antes de defender a un país, defendieron sus creencias y no dejaron que sus valores decaigan por el poder, acto digno de nuestra admiración y situación que lamentablemente muy poco se puede ver actualmente en nuestra patria.




















redactado por Susan Espinoza

viernes, 19 de noviembre de 2010

Zhud, para principiantes

Recientemente estuve en la comunidad de Zhud, en la provincia de Cañar. Zhud es una pequeña población ubicada en un histórico cruce de caminos porque desde tiempos pre incaicos era el sitio donde convergían rutas que atravesaban los Andes y de donde salían caminos a la costa.

Como los ingenieros que construyeron el sistema vial ecuatoriano a mediados del siglo 20 casi siempre siguieron los caminos ancestrales, Zhud sigue siendo un importante eje vial de donde se puede tomar para Guayaquil, para Quito o para Cuenca. 

Zhud estä ubicado por encima del bosque nublado. Es común ver mares de nubes como este.


Zhud es también una de las más de 200 comunidades en este bello país que han acogido el turismo comunitario como una actividad económica. Hay en Zhud cerca de veinte familias que han recibido capacitación de parte de la Federación plurinacional de turismo comunitario y el Ministerio de turismo para recibir visitantes.

Zhud tiene algunos atractivos como por ejemplo la existencia de algunas ruinas cañaris e incaicas, la hermosa laguna Culebrillas y el antiguo camino de la Sierra a la costa rodeado de hermosos árboles de arrayanes. La comunidad es muy hermosa y la gente extremadamente amable y hospitalaria.

Lo curioso de Zhud es su arquitectura, pues al lado de casitas de adobe y teja se pueden ver grandes casas hechas a imagen y semejanza de las casas en EUA. Pero en el interior en lugar de vivir gente de la ciudad viven indígenas. No es coincidencia que Cañar es una de las provincias que más emigración ha generado, y en muchos casos son estos emigrantes al regresar quienes traen otra visión de la vida. El caso es que por todos lados se ven grandes estas casas de cemento que dicen mucho sobre la débil identidad cultural de nuestras comunidades indígenas.

Sin embargo, contrasta notablemente la existencia de la Fundación Zhud, que se ha dedicado desde su creación hace siete años al rescate de sus valores culturales. La fundación trabaja en varios frentes: turismo comunitario, medicina andina, agricultura orgánica y danza y música. El trabajo de esta fundación va al fondo del asunto, pues no se limitan a una superficial repetición de danzas tribales, sino que de verdad ahondan en el estudio de las bondades de la medicina andina y de la agricultura sin químicos. 

La fundacion Zhud esta haciendo un esfuerzo
por mantener las tradiciones ancestrales de la comunidad.
 

Cabe recalcar que los habitantes de estas tierras siempre han tenido tan buena comunicación con el medio ambiente que sus métodos de agricultura cuentan con soluciones naturales para las plagas y demás problemas que la agricultura industrial soluciona con el uso de químicos, tóxicos en su mayoría.

El turismo comunitario por su parte es un gran aporte al rescate de sus tradiciones porque el interés que demuestra gente que viene de muy lejos en su cultura es una de las maneras más persuasivas de decirles a ellos mismos que vuelvan la mirada a la sabiduría de sus anestros, rescaten su medicina holística y dejen de construir inmensas casas de cemento.

Por: Rosi Villacres


viernes, 12 de noviembre de 2010

Kingman y el realismo social

Eduardo Kingman, lojano, nacido en 1913, hijo de Doña Rosa Riofrío y del Dr. Edward Kingman quien  llegó a trabajar a Portovelo, (sitio que prometía ricos yacimientos auríferos), pero que  años más tarde, decidió regresar a su país.

Artista de convicciones profundas, pequeño, sosegado, noble y obstinado, llevaba sus manos pegadas al cuerpo como signo inconfundible de su bondad y fuerza. Su vida pública transcurrió, mayoritariamente, en su Posada bautizada por él mismo como: Soledad, donde solo eran él y su oficio: absorbente, riguroso, condenatorio y libertador.
Inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Quito, en vez de asimilar la formación que le impartían maestros como Víctor Mideros, se rebeló en contra de esas directrices y empezó a forjar su temple de socialismo.
Palpó el dolor de su pueblo y el de los pobres de la tierra, por ello su obra retrata las más hondas aflicciones humanas. Un hombre que creía que algún día la humanidad merecería este nombre.
Se ha hablado de las influencias que marcaron su obra, muy aparte de su gran convencimiento comunista y su eterna denuncia de las injusticias sociales, los murales, producto de la Revolución Mexicana le causaron gran impacto; así como la Revolución Rusa, incentivó a grupos de jóvenes idealistas a conformar los primeros partidos de izquierda en Ecuador, se añade también a dos pintores peruanos del Realismo Social, Sebogal y Julia Codesido.
Dos de sus obras insignes son: Un obrero muerto, conmovedora obra que a su vez llama a la revuelta, representa a todos aquellos dispuestos a morir para cambiar el régimen de explotación y miseria en que vivían; Los Guandos, obra que recoge el drama del indio, testimonio brutal y desgarrador, que evidencia la fuerza y coraje de una raza que sufrió el maltrato por quinientos años de conquista, retrata el alma del pueblo que produce esa sensación de atemporalidad que fascina al espectador a través de los tiempos.
Su obra se renueva, gira en perpetuo movimiento pero permanece fiel a una verdad propia, aquella sobre la cual se levanta el mundo del artista.


Bibliografía:
Rodríguez, M.(2002), "Grandes del siglo XX", Imprenta Mariscal, Quito-Ecuador.


Publicado por: Gypsy Vera



El indigenismo de Camilo Egas

Camilo Egas, pintor ecuatoriano nacido en Quito en 1889, murió en Nueva York en 1962.
Su humor fue corrosivo, ácido y letal;  y en especial en el último tramo de su vida; quiso “volver a él, solo en él mismo”. Egas participó en los movimientos intelectuales de su época, fue el principal mentor de la revista “Hélice”;  extraño para la época que un pintor se involucrara en esta actividad. Como quiera que fuese Egas, fue un adelantado a su tiempo.
La dedicación artística al indio como tema central en las obras de Egas, donde se testifica  descarnadamente  el  desarraigo de los seres humanos, lo convirtieron en uno de los creadores más importantes del siglo XX. Su material, irradió energía y un aura mágica con la que sobresalió su proposición artística.
La condición final de Egas fue que siempre su interior estuvo poblado por nuestro país. Él creía que nuestra raíz india es asunto cardinal de nuestra cultura y nuestra vida. Egas se apropió del tema indígena convirtiéndose éste en el eje central de su creación artística, representando al indio bello, altivo, noble, fuerte, indomable, exaltando al indio como un fundamento de nuestra esencia nacional.
Su obra fue un himno jubiloso a una raza que esperó por siglos, con tenacidad y más fuerzas que la muerte, ser valorada. Inconscientemente, Egas desafió al arte religioso, el cual alcanzó su cota más elevada en ese tiempo; con su propuesta  nueva y diferente, el INDIGENISMO.

La Calle 14

Esta es la obra que inmortaliza a Camilo Egas, donde resalta el dolor de la miseria, el confinamiento del hombre marginal, el desconsuelo. Aquel hombre que representa a todos. Allí está la soledad expuesta que corre como un frío obstinado, nos demuestra que estamos hecho de soledades que al final se enroscan en nosotros y nos desenmascaran quedando despojados de todo rostro. Su arte no está al servicio de la comunicación sino de lo incomunicable, procediendo con toda sensibilidad y eficacia. No hay en su obra un solo amor sino amores, un solo olvido, hay olvidos; una sola partida sino varias. Egas estuvo siempre despidiéndose de algo o de alguien.


Bibliografía:
Rodríguez, M.(2002), "Grandes del siglo XX", Imprenta Mariscal, Quito-Ecuador.

Kelly Morales Asencio

viernes, 5 de noviembre de 2010

LA CAPILLA DE CANTUÑA



La leyenda de Cantuña trata de un convenio que hizo un indígena, Cantuña, con el diablo para culminar una obra que le fue conferida: se trata del convento de San Francisco de Quito. Resumiendo la leyenda, narra que un hombre  pactó con el diablo su alma a cambio de que le ayudara durante la noche a terminar la iglesia. Sin embargo, la audacia de Cantuña fue superior ya que al acercase la hora del alba este se fijó en que faltaba colocar una piedra en uno de los costados de la iglesia, y al no haber cumplido totalmente con el trato, el diablo se vio obligado a desistir por el alma de Cantuña.

La historia real de esta capilla es otra. De acuerdo a la HISTORIA MODERNA DEL REINO DE QUITO del padre Juan de Velasco, este inca era descendiente de Hualca, quien a la vez fue secuaz de Rumiñahui. En aquella época de la conquista española, Atahualpa, el Soberano Inca fue capturado por Francisco Pizarro después de tenderle una trampa en el supuesto encuentro amigable en Cajamarca. Fue entonces que Rumiñahui tomó cartas en el asunto, y al darse cuenta que estas personas extranjeras no eran dignos de confiaza, resguardó parte del rescate y luego quemó  Quito, de manera que al llegar Benalcázar no encontrase nada de que apoderarse.

Se dice que Hualca, padre de Cantuña, fue uno de los aliados de Rumiñahui y que éste fue uno de los pocos que supo el paradero de las joyas del Soberano Inca. Por lo tanto, Cantuña al permanecer junto a su padre conoció el escondite de estas riquezas. No obstante, algo trágico sucedió, mientras QUITO era quemada, Cantuña fue atrapado por las llamas en una casa sin tener escapatoria, y su padre,  al ver esto lo dio por muerto y continuó junto con Rumiñahui. Fatalmente el pequeño sobrevivió pero quedándole cicatrices e imperfecciones imborrables. Con lo corcovado y maltrecho que se encontraba producía compasión, pero un español conocido como Hernán Juárez lo acogió en su casa. Con el tiempo valoró las cualidades del muchacho e incluso le enseñó a leer y escribir.

Con el pasar el tiempo, la economía de Juárez decaía y Cantuña quiso ayudarle. Para ello solicitó que construyese un subterráneo junto con la adecuación de materiales de fundición para poder trabajar estas piezas de oro que poseía, además que esto debía ser un secreto. Años más tarde el señor Juárez murió y en su testamento denominó como heredero a Cantuña. Las contribuciones que realizaba Cantuña eran enormes por lo que los franciscanos se preguntaban de dónde sacaría el dinero para la edificación del convento e iglesia. Entonces fue interrogado ante la justicia en donde afirmó que era él quien proporcionaba el dinero a su amo en vida, pero al no poder explicar la procedencia real del dinero, inventó la leyenda de “su pacto con el demonio”.

Cuando Cantuña murió, en 1574, al ingresar los franciscanos, descubrieron en el subsuelo de la casa una fragua para fundir oro. Incluso había varios lingotes de oro y varias piezas incas dispuestas a ser fundidas. Fue gracias a esto que continuaron la iglesia dedica a la Virgen de Dolores, de quien este indio era devoto.


En la parte sur del templo de los franciscanos se erigió la capilla de Cantuña. Esta es una sola nave abovedada con nicho circular para el retablo central y cúpula con linterna sobre el presbiterio. Fue cedida a los artistas quiteños para la ornamentación con grandes tallas y pinturas de manera tal que es también conocida como la Capilla Sixtina del arte quiteño. Fue terminada en 1669 y llevó el nombre de aquel gran contribuidor por quien la obra se hizo posible.

De acuerdo con la historia, Francisco Cantuña se encuentra enterrado allí, pero desafortunadamente el sitio de su bóveda es desconocido, ya que al entablar la iglesia retiraron la piedra tumbal, la cual fue llevada al Convento Máximo para que como tantas otras sirviera en el pavimento del claustro bajo.

En esta iglesia se rende culto a la Virgen de los Siete Dolores y, en el retablo lateral de la iglesia de Cantuña se encuentra la imagen de san Lucas, la cual fue terminada en 1668 por el padre Carlos y renovada en 1762 por Bernardo de Legarda. Por la inscripción que se encuentra al pie de la imagen se deduce que en la capilla se rendía culto a san Lucas, patrono de los pintores y escultores. 
 
Por Johanna Basurto